Oportunos e interesantes los aportes del último número de la revista Ciclo de Riesgo y del Segundo Congreso de las Micro-finanzas en Colombia, al cual fue muy grato asistir el pasado 31 de marzo y 1º de abril del presente año en Santa Marta – Colombia., con respecto al Microcrédito o las Microfinanzas. Definitivamente llama la atención la preocupación de este sector por contribuir de forma organizada a incrementar el acceso de la población colombiana a la banca, preocupación acompañada de un gran sentido de responsabilidad hacia quienes acceden a este tipo de crédito, cuidando de no llevar a los clientes al sobreendeudamiento. La tendencia de participación del sector en el crédito se refleja, entre varios indicadores, en los de penetración del mercado por sus cifras de crecimiento real (número de clientes) del 13 % y 14% en el 2010 y proyectado al 2011 respectivamente, seguidas a su vez, de manera interesante de una tasa decreciente de ICV o de mejora de la calidad de la cartera, pese a los saldos promedio de préstamo y a los altos costos que muy seguramente generan este tipo de originaciones en su recuperación. Definitivamente nos llama mucho la atención los 5 aspectos que llevarán a la industria del microcrédito, como se menciona en la Revista Ciclo de Riesgo, a liderar los estándares internacionales, pero particularmente uno es el de nuestro mayor interés y reconocimiento, el de Educación Financiera. Todo lo anterior para resaltar un tema que consideramos de la mayor relevancia, no sólo para la Industria de las Microfinanzas, sino para todo el sector financiero, y se refiere al tema de formación o capacitación de los clientes en temas financieros, no con ello queriendo decir que los otros 4 puntos en los que coincidieron los expertos del sector tienen menor importancia. Un alto ICV, en nuestro concepto, puede ser en parte reflejo de la calidad con la que se originó el crédito y la baja o alta calidad de originación depende, de un lado, de la Entidad (Asesor Comercial / Sentido Social – Conocimiento) y del otro del conocimiento financiero que tengan los clientes sobre el producto de crédito al que acceden, en síntesis depende de la Educación Financiera que la Entidad Financiera o Cooperativa otorgue a su Asesor Comercial como a su Cliente sobre cada uno de los productos y sus variables. De lo anterior la importancia que las Entidades originadoras, bien sea directamente o a través de terceros, orienten esfuerzos y recursos a lograr una amplia y sana cobertura en términos de la calidad de la cartera originada, brindadando la capacitación adecuada a su fuerza comercial y a sus clientes sobre los productos financieros y el uso de los mismos.
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